Estos lugares de arte rupestre del fin de la prehistoria, en el arco mediterráneo de la península Ibérica,
constituyen un conjunto de una categoría excepcional que describe el modo de vida, en una fase crítica del desarrollo humano,
de manera viva y gráfica en unas pinturas únicas por su estilo y su temática.
El conjunto de las pinturas rupestres del fin de la prehistoria situadas en el arco mediterráneo de la España oriental
es el grupo más grande de lugares de arte rupestre que se pueden encontrar en toda Europa, y que ofrecen un retrato excepcional de
la vida del hombre en un periodo esencial de la evolución cultural humana.
Un total de 16 yacimientos arqueológicos leridanos han sido reconocidos por la UNESCO como depositarios
de pinturas rupestres de gran valor, tanto porque se trata de una de las primeras manifestaciones artísticas
del hombre dentro de la primitiva civilización mediterránea como porque son el embrión de posteriores
manifestaciones plásticas.